La isla portaviones El aeropuerto de Los Rodeos y el despegue de Tenerife como meca turística. por JP Zurdo La primera vez que un pasajero ve desde el aire la isla donde va a aterrizar, es fácil que la compare con un portaviones. Y que piense en el aislamiento —palabra pariente de isla— de un archipiélago como el canario antes de los aviones. En la imagen vemos el proyecto de su conexión con el mundo: Los Rodeos, Tenerife, inaugurado en 1946 con modestas hechuras de aeródromo. Pero apenas un lustro después, Entrecanales y Távora mueve tierras, crea accesos y amplía pista e instalaciones para convertirlo en aeropuerto. Las infraestructuras siempre vienen del futuro. Ya entonces se proyectaba la demanda turística gracias al boom de la economía europea y de la aviación comercial. Así, las obras se vuelven casi permanentes: a comienzos de los sesenta, la compañía contribuye de nuevo a modernizar pistas, hangares, terminal, torre de control, con el fin de elevar la capacidad a 700 pasajeros/hora. En los cincuenta, los tinerfeños iban a ver despegar y aterrizar aeronaves, la gran novedad. En 2025, los aeropuertos de la isla gestionaron el tránsito de más de 22 millones de personas.