Se digitalizan las obras, se automatizan las maquinarias, se electrifican los sistemas, aumenta la exigencia medioambiental de las normativas. Todos estos procesos necesitan técnicos cualificados. Sin embargo, algunos factores limitan su oferta, por ejemplo una for- mación mal alineada con el mercado. Y que esos oficios todavía se aso- cian “con dureza, precariedad o pasado, cuando en realidad concen- tran un nivel sin precedentes de complejidad tecnológica e impacto material”, explica Elena Méndez, responsable de Talento Operativo en Infraestructuras de ACCIONA. “El trabajo técnico —continúa— se ha visto como funcional pero prescindible, necesario pero invisible. Se habla de mano de obra como si no hubiera detrás conocimiento, juicio, responsabilidad. Como si el esfuerzo físico o la ejecución directa despojaran de valor intelectual a quien los realiza. Esa visión, además de injusta, es ineficiente”. La continuidad del conocimiento técnico y el relevo generacional resulta crítica para cualquier proyecto transformador. “Y eso no solo exige formación, exige carrera, reconocimiento y orgullo profesio- nal”, añade Méndez. Muchas vocaciones se han perdido por esa falta de reconocimiento, por eso vincular la Formación Profesional (FP) al empleo de calidad y la especialización “lanza un mensaje: esto no es un plan B, es una carrera con futuro”. “Todo lo que diseñamos necesita ser ejecutado, operado y mantenido con excelencia técnica”