grandes almacenes sears La base del edificio sigue en pie. Innovó. Marcó estilo. Tuvo éxito... Y acabó cerrando. por JP Zurdo Para construir hacia arriba, antes hay que construir hacia abajo. Este socavón no solo acoge los pilares que soportan siete plantas sobre superficie, también profundiza cuatro para sótano y parking de 400 plazas. No muchos edificios en la Barcelona de 1965 le daban esa utilidad a su subsuelo. Su vaciado y la contención de unas tierras tan arcillosas ponían a prueba la ingeniería. El proyecto, en el que participa Entrecanales y Távora, estrena dos años después un bloque llamativo, moderno, de plantas diáfanas pero sin vanos: el estilo que se volvería pauta entre los centros comerciales. La historia del edificio y su anfitrión, los Grandes Almacenes Sears, refleja el riesgo, y por tanto el valor, de las inversiones internacionales, la incertidumbre del largo plazo. Fundada en Chicago en 1886, elige Barcelona para su salto a Europa por el rápido crecimiento del país, su positiva experiencia latinoamericana y las facilidades de implantación. Cumplieron sus expectativas durante algunos años, pero el negocio declinó. En la década de los ochenta acabaron vendiendo este y sus otros dos centros comerciales españoles a un competidor directo: Galerías Preciados.