Gustavo Saltiel Experto global en agua y saneamiento “El papel de empresas líderes como ACCIONA es clave” Gustavo Saltiel (ex Líder Global de Agua y Saneamiento del Banco Mundial) defiende un cambio cultural en la gobernanza que promueva incentivos y alianzas público-privadas para reducir el déficit de inversión en infraestructuras y redes. ¿Por qué las infraestructuras de agua se relacionan con el progreso económico? Actúan como catalizador del desarrollo social, económico y am- biental, y del capital humano. Los niños con acceso a estos ser- vicios reciben mejor educacion, y sus hijos también alcanzan ni- veles educativos superiores, está demostrado. ¿Y cuando no existen estos servicios? La falta de saneamiento, higiene y agua contribuyó a entre 1,5 y cuatro millones de muertes solo en 2019. En África subsaharia- na, los empleos dependientes del agua representan el 62% del total. En los países en vías de desarrollo, ocho de cada diez per- sonas sin acceso a agua segura viven fuera de las ciudades. En América Latina, el mundo rural concentra pobreza extrema, falta de empleo y falta de agua. ¿Y en países desarrollados? Por ejemplo, en Inglaterra y Gales las empresas suministrado- ras del servicio se enfrentan a una tensión entre los objetivos económicos, ambientales y de rentabilidad. Una comisión inde- pendiente ha recomendado un cambio en el sistema regulatorio con mayor supervisión de las inversiones en mantenimiento de infraestructuras. El Gobierno federal estadounidense cubría en- tre el 50% y el 60% del financiamiento en los años setenta y ochenta; hoy, solo el 7%. El resultado es un problema serio de mantenimiento. Un informe de la Coalición sobre el Valor del Agua demuestra que una infraestructura rehabilitada y llevada a condiciones óptimas cuesta menos de mantener. Y advierte de que un día sin agua costaría a EE. UU. unos $120.000 millones en pérdidas económicas y afectaría a 527.000 empleos. ¿Soluciones? Se está hablando de regulaciones focalizadas en el ciclo de vida de un activo, no solo en la inversión inicial. Tenemos que lograr que esta tubería otorgue este servicio, con esta calidad, durante 20 años. Justo para evitar la desinversión en el mantenimiento. ¿Qué papel juega la tecnología? Cambia el modelo de operar el sector, en formas que aún no podemos predecir. Permite acelerar procesos de mejora, opti- mizar el funcionamiento de los sistemas y el uso de la energía, o distribuir mejor el agua. Participé en la elaboración de un paper sobre el caso del PERTE para la Digitalización del Ciclo del Agua en España, que ha posibilitado la adopción masiva de tecnología en agua y saneamiento. Me parece un modelo interesante para replicar en países en vías de desarrollo. ¿Por otros factores, además? Supone un cambio organizativo y cultural. Muestra cómo un gobierno central puede crear programas e incentivos para que los gobiernos autonómicos y locales implementen los objetivos de una política a un nivel que no tienen ni el mandato ni la res- ponsabilidad de los servicios. Esto es clave. Implica promover la capacitación y el desarrollo profesional dentro de las empresas, cultura de innovación, simplificación de la gobernanza y la coor- dinación multinivel, y alianzas público-privadas. ¿Por qué importa la gobernanza? En un mundo con poca paciencia para los cambios y más pre- siones para lograr resultados en el corto plazo, se puede pensar que es un estorbo. Pero es al revés. El desarrollo tecnológico, la irrupción de los recursos hídricos no convencionales y las crisis marcarán la necesidad de mejorar la gobernanza. ¿Cómo deberían ser las infraestructuras del futuro? Debemos evolucionar hacia sistemas más circulares y regene- rativos, eficientes, inteligentes, modulares y descentralizados, integrados, con soluciones basadas en la naturaleza y resilientes ante las variaciones climáticas. Sin capacidad institucional y de recursos humanos, es muy difícil lograrlo. Por eso el papel del sector privado, y de empresas líderes como ACCIONA, es clave. © Jacobo Medrano