De acuerdo con la ONU, más de 2.000 millones de personas carecen de acceso a un suministro seguro de agua potable y 3.600 millones no disponen de saneamiento básico, lo que les expone a impactos muy negativos en calidad de vida, salud y desarrollo socioe- conómico. “Ningún país puede alcanzar una prosperidad duradera sin asegurar su futuro hídrico” por su importancia en la agricultura, pero también para la energía y la industria, apunta el Banco Mundial. La escasez de agua superficial por sí sola pone en peligro casi el 15% de la producción en la Eurozona, explica un informe de la com- pañía Grundfos. Por su parte, el Instituto de Recursos Mundiales prevé un 56% de bre- cha entre oferta y demanda muy pronto, para 2030. Sin embargo, The Science Based Targets initiative apunta una de las soluciones al esti- mar que, para ese año, la gestión circular podría reducir un 40% la intensidad del agua (la cantidad utilizada para producir un bien o un servicio). “En los países desarrollados, el reto es mantener, renovar y modernizar infraes- tructuras envejecidas, adaptándolas al cam- bio climático y a estándares ambientales